Era
una tarde lluviosa de primavera, a Casandra la tormenta le cogió por
sorpresa, llegó al portal de su casa empapada por el agua. Nada más
llegar a su apartamento fue a cambiarse y librarse de la pesada ropa
empapada por el agua.
Un rayo iluminó la habitación, el teléfono
comenzó a sonar e inmediatamente se fue la luz. Casandra corrió a buscar
algo con lo que iluminar el oscuro apartamento. Inmediatamente después
comenzó a sonar su teléfono móvil. Vio escrito en la pantalla aquel
nombre que temía ver, el nombre de alguien que le había hecho tanto
daño, aquel nombre era ...
Hola Ana, aquí tienes una lectora. Te animo a invitar a tus compañeros a seguirte. Espero que disfrutes del verano practicando tus aficiones favoritas y entre ellas la escritura y la lectura.
ResponderEliminarTu relato empieza muy bien, promete. Además lo has dejado en suspense. Una muy buena estrategia para que los lectores sigan visitando tu blog para ver como continúa la historia.